Enfermedad renal

 

 

ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA EN GATOS

Una de las dolencias más habituales en gatos adultos y geriátricos es la enfermedad renal (ER), siendo habitualmente un proceso crónico.

Consiste en la pérdida progresiva del funcionamiento correcto de los riñones, teniendo como consecuencia el aumento en sangre de productos de desecho que tienen efectos negativos para la salud de nuestro felino, y que repercuten en su calidad de vida y su longevidad.

Se trata de una enfermedad que comienza con síntomas muy discretos que pueden pasar desapercibidos por los propietarios, más aún cuando conviven varios gatos y comparten comederos, bebederos y areneros, o en aquellos animales como que pasan parte de su vida en exteriores y no siempre utilizan cajón de arena.

Se estima que un 30% de los gatos de más de 10 años padecen enfermedad renal crónica, y el más del 50% de los mayores de 15 años.

En la mayoría de casos en los que se diagnostica, no se sabe con exactitud cuál es la causa. Pero es cierto que puede estar asociado a tóxicos, tumores renales, leucemia, riñones poliquísticos o glomerulonefritis, entre otros.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

Al ser una enfermedad bastante silenciosa en sus primeras fases, muchas veces y hasta que el cuadro no se complica, muchos propietarios asocian los síntomas con cambios comportamentales achacados a la edad del animal.

  • Aumento en la ingesta de agua y en la cantidad de orina.

  • Falta de apetito y pérdida progresiva de peso.

  • Vómitos.

  • Apatía y letargia.

  • Otros: pelaje estropeado, falta de acicalamiento, úlceras en cavidad oral.

¿Qué hacer si sospecho que mi gato está padeciendo enfermedad renal?

Es fundamental que acudas a tu veterinario de confianza para que le haga un chequeo a tu gato. Consistirá en una correcta anamnesis para recoger todos los datos necesarios, un examen clínico y una analítica de sangre. Eso puede salvarle la vida.

Confirmado, hay enfermedad renal. ¿Y ahora qué?

Hay otros valores que son determinantes para la evolución del estado de salud del animal. Es imprescindible definir la presión arterial, ya que al igual que pasa en medicina humana, es uno de los problemas que puede ocasionar el mal funcionamiento renal. Si está alta, necesita tratamiento para regularla y poder estabilizar el estado de salud.

Otra prueba importante es una analítica de orina completa. Es común que los animales con ERC padezcan de infecciones bacterianas, que hay que solucionar. También nos servirá para categorizar el daño de los riñones en función del ratio proteína/creatinina. Pero no quiero aburrir con tecnicismos.

Gracias a los resultados de estas pruebas adicionales podremos encasillar o categorizar el grado de ER, según la clasificación IRIS, (International Renal Interest Society), que abarca desde el grado 1, el más leve, al 4 que es el más grave.

Además, siempre es recomendable hacer una ecografía abdominal.

Tratamiento

Es fundamental estabilizar al paciente. La mayoría necesitan fluidoterapia y medicación para lograr disminuir los niveles de toxemia.

Una vez supere esa fase y ya esté en casa, va a necesitar medicación y dieta específica de por vida. Ambas contribuyen a la supervivencia del animal. Pero no hay ninguna regla fija, cada caso necesita unas pautas diferentes, y será tu veterinario de confianza quien te las indique.

¿Se puede prevenir?

El diagnóstico precoz es la mejor herramienta. Recuerda que no es reversible, pero podemos ralentizar su evolución.

Consejos

  • Realiza chequeos anuales a tu amigo felino, sobre todo si tiene más de 8 años. Una analítica y una exploración clínica pueden suponer un gran aumento en su calidad de vida y su longevidad. Aunque no tenga los síntomas que te he contado, existen otras enfermedades geriátricas tan importantes como esta.

  • Invierte en dietas de calidad, a la larga lo agradecerás.

  • Intenta ser muy claro con tu veterinario, y comunicarle todos esos pequeños cambios que a veces no nos parecen importantes, quizás él o ella sepa ver más allá y le ayuden a orientarte.

  • Estimula la ingesta de agua. Las fuentes para gatos son buena idea, siempre prefieren el agua en movimiento.

  • Combina la dieta seca, el pienso, con comida húmeda. Así estará ingiriendo más agua.

  • Ante la más mínima duda, acude a tu veterinario.

Sara Pérez Alberto – Clínica Veterinaria Atlántico

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